Bien lo expresa una columna en el blog del diario chileno El Mercurio: “En las sociedades democráticas que se desarrollan y consolidan, tÃpicamente se produce una expansión de organizaciones de la sociedad civil. Entre ellas, las no gubernamentales (ONG) son particularmente fecundas, y muchas pueden convertirse en aliadas del Estado en la implementación de polÃticas públicas, en particular en el área social”.
Y el debate queda planteado en torno a los esfuerzos que hacen estas entidades para funcionar, encarando desafÃos nacionales, regionales o locales, que claramente contribuyen a alivianar la tarea del Estado.  AsÃ,  esporádicamente, estas instituciones también proveen bienes públicos, que el Estado o un gobierno en particular puede estimar beneficioso estimular. Sin embargo, resulta vital la transparencia en los procesos de licitaciones que deben realizarse para asegurar la provisión de esos bienes.
La columna del El mercurio consigna que “el Estado chileno, siguiendo una tendencia relativamente universal, está descansando de manera creciente en ONGs para desarrollar algunas tareas de polÃtica social y proveer bienes públicos especÃficos. Sin embargo, está lejos de asegurar condiciones de transparencia, eficiencia, eficacia y acceso al uso de los fondos públicos que en esta materia se acostumbran en otros paÃses.
Por cierto, no todo es negativo. En transparencia, algunos avances permiten acceder a muchas de las instituciones beneficiadas y los montos que reciben, pero aún se sabe muy poco de su impacto efectivo, y las condiciones en que muchos de esos recursos son entregados son demasiado blandas, sin rendiciones de cuentas acabadas. Los ciudadanos y contribuyentes necesitan estar mejor informados, dado que miles de millones de pesos fluyen por estas vÃas, y muchos de estos apoyos al Estado y a la provisión de bienes públicos pueden transformarse en maneras de triangular dineros a la polÃtica o financiar activismos polÃticos o de otra naturaleza.
Pocos -si alguno- de estos requisitos se cumplen en la mayorÃa de los proyectos financiados a las ONGs en Chile. Se debe avanzar mucho en esta dirección para asegurar un buen uso de estos recursos públicos”.
Desde este espacio de integración, queremos destacar el trabajo realizado por las ONGs, las que, en la mayorÃa de los casos, están integradas por profesionales con marcado interés hacia la responsabilidad social, y por personas interesadas en el voluntariado que desempeñan tareas ad honorem, restando tiempo a sus actividades principales; entendiendo que el concepto de una sociedad más justa y más igualitaria se alcanza con el aporte de todos. Es por ello, que los recursos que el Estado pueda asignar a estas entidades, muchas veces silenciosas, resultan ser un vital combustible que les permite subsitir y cumplir con su importante misión integradora. Desde aquà lo celebramos!