Por Fernando J. Fernández Acevedo | Otro blog de comunidad.microjuris.com

Reflexiones acerca de nuestra civilidad

 

Las democracias liberales presuponen el hecho que sus ciudadanos cultivan y practican ciertas virtudes. Una de ellas, ciertamente, es la de apelar y hacer uso de la razón a la hora de deliberar el camino más adecuado para el bienestar público.

Creo que en este sentido, la discusión acerca de las modificaciones a la LPI se ha tornado en un triste espectáculo. Este proyecto ha desencadenado una seguidilla de incidentes que evidencia lo dicho:  en esta discusión  ha primado el pacto secreto sobre la deliberación pública;  la descalificación se ha constituído en la norma, mientras que el argumento se ha tornado en la excepcion.  En fin, ahí donde debió haber respeto hemos visto precisamente lo contrario…

No sé, confieso que soy de aquellos que quieren creer que nos merecemos algo bastante mejor que una Ministra que vela sin tapujos por los intereses del gremio de donde proviene, algo mejor que leer comentarios en la red  de personas que se regocijan con la desgracia de Ubiergo o Schuster. Creo que, claramente,  merecemos algo mejor que una SCD acusando a las transacionales de estar detrás de una conspiración encaminada a no sé que diabólico propósito (ciertamente, no se ha dado prueba alguna de ello).

En fin, creo que merecemos algo mejor que el “debate” que hasta ahora se ha llevado a cabo.

Pecaré de inocencia, pero quiero creer que en mi país aun podemos discutir civilizadamente y que aún la razón puede primar.


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